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Conociendo a… Lidia Herbada

Vamos a conocer un poco más a… 

 

La escritora Lidia HerbadaLidia Herbada. Escribir es mi gran pasión. Nací en la ciudad que nunca duerme, Madrid. Soy curiosa como los gatos, y nada mejor que escribir para colarme por los tejados. ”Seamos realistas, soñemos lo imposible”. Todos buscamos un sueño y el mío va tomando forma día a día gracias a vosotros mis lectores.

Sus novelas publicadas son: 39 cafés y un desayuno (Ed. Espasa), Ácido Fólico (Ed. Nowevolution), Dame un mes soltera – Premio Festival Eñe (Ed. B México) y Dame otro mes soltera. Sinfonía de silencios – Premio Ateneo (Ed. B México).

Premios: Premio Internacional Lobher “Redes Antisociales”, Premio Digi Book “Fuera de Cobertura”, Premio Michelena “Abajo Los Cipotes”, Premio Ruso “Carta Póstuma a Chéjov”, Premio Relato de Mujeres “Quiero ser Vicky Baum”, Premio Málaga “Lo que no pintó Dalí”, Premio Poesía erótica “Cuando la sakura se abre en flor”, Premio Poesía: “Tu voz en mí”.

Jurado XIII Concurso de Literatura Epistolar (con Goma Espuma).

Puedes leer toda la información sobre la autora y sus libros, en su página web 

Ahora comenzamos la entrevista…

AEN —Hola, Lidia, gracias por participar en este entrevista. Has escrito ya cinco novelas ¿Qué te motiva a escribir? ¿Te parece difícil el camino de un novel para lograr que una editorial le publique?

Lidia Herbada —La pasión de contar historias. Creo que todo escritor le asalta algo en el estómago que le empuja a inventar mundos imaginarios. Escribir es una necesidad. Como decía Borges de la belleza, para mí la escritura es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. No sabes por qué, pero lo amas por encima de muchas cosas. Creo que es lo que siempre te acompañará. Es tu amante, tu amor, tu enemigo…por muchos sinsabores que tengas, algo siempre te lleva a escribir. Y te salvará de muchas cosas.

Creo que es un camino difícil siempre que no seas luchador. Los sueños más importantes, cuestan, y son difíciles. Pero ahí radica también su magia.  Es un camino donde hay muchos obstáculos y tienes que ir saltándolos como en una ginakana. Con tesón, se llega a todo. Y pienso que muchas veces abandonamos la meta a un metro de llegar 

AEN. —¿Alguna vez has sufrido el temido bloqueo ante la hoja en blanco?

Lidia Herbada —Sí creo que todo escritor lo sufre, no siempre estamos pletóricos para escribir. Yo más de una vez lo he sentido. Sobre todo, cuando has creado algo que crees bueno anteriormente, y quieres superarte. Eso mata a cualquiera. La presión de uno mismo, es el peor enemigo. Entonces es cuando me dedico a beber de más fuentes: cine, novelas, poesía, teatro. Y un día cuando estás repleto de esa agua, de pronto te asaltan cinco ideas buenas. Y entonces llega el momento de condensar lo bebido.

39-cafés-y-un-desayunoAEN —Lo primero que pensé cuando terminé de leer «39 cafés y un desayuno» fue: «Este es, sin duda, un libro para reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, pero siempre con una sonrisa». ¿Qué pautas has seguido para escribirlo? ¿Sigues alguna rutina a la hora de escribir?

Lidia Herbada —Me alegra que te hayas fijado en ese punto Covi, 39 cafés y un desayuno, es sin duda un libro reflexivo que invita a pensar. Hoy cuando has dicho en la radio, que todos podemos ser en cualquier momento un  tipo de café, me ha gustado. Has captado la esencia de la novela. Cargado, espeso, cortado, es así… Detrás del humor, hay mucho más. Una novela que habla de las penurias, de las alarmas del amor, de aquellos momentos en que entregamos once lunas y nos devuelven un cuarto de luna. Habla de la amistad, como está a nuestro lado en los desastres amorosos. Habla en clave de humor de las excusas del amor. Hoy me comentaba una lectora cuando dio a su chico los minutos, los segundos, las horas, y este le pidió tiempo. Y entonces te preguntas: —¿Usamos el mismo diccionario?

Es fantástico el lenguaje que utilizamos en el amor, y como con cada persona nos comportamos a veces de forma diferente. Es una novela como os digo, que da para tres cafés y no parar de hablar. Me gusta que los lectores interactúen y me cuenten sus historias.

AEN —¿Tienes algún género preferido?

Lidia Herbada —La verdad es que me gusta tocar todos los géneros. He escrito hasta fantasía. No me gustan las etiquetas, estas hacen que te limites a pegar el salto a otros géneros. Mis protagonistas son rebeldes e independientes. Me apasiona la poesía y el teatro. Así que siempre veréis algún toque de metáfora. Me gusta mucho jugar con ellas.

AEN —Tus novelas siempre las has editado con editoriales pequeñas y negociando el ocuparte tú misma de la edición digital, ¿por qué? ¿Consideras que la parte digital es mejor que la mueva el propio autor?

Lidia Herbada Tengo en mi curriculum diferentes maneras de mover una novela. A veces he decido los derechos digitales a editoriales, y otras los he negociado para mí. Trabajé cinco años en I+D+i, y me muevo bien por las nuevas tecnologías. A veces en lo digital, el escritor, conoce más los entresijos. Digital necesita mucho mimo y constancia por parte del autor. Mientras este tiene cien ojos para una novela, la editorial dispersa su atención. Quizás ahí radique la diferencia primordial.

AEN —Nunca escribirías…

Demian_de_Hermann_HesseLidia Herbada —Nunca diré de esta agua no beberé, porque he bebido muchas veces de la fuente.

 AEN —¿Con qué personaje literario te quedas?

Lidia Herbada —Demián de Herman Hesse

AEN —Recuerdas el libro con el que te iniciaste en la lectura… ¿Y el que dejó una huella imborrable en ti? 

Lidia Herbada —La edad prohibida de Torcuato.

 AEN —Tu novela, 39 cafés y un desayuno, ha sido publicada por la Editorial Espasa, ¿qué significa eso para un autor/a?

Lidia Herbada —Levantarte cada mañana feliz, sentir que juegas en primera división, y trabajar con un equipo maravilloso día a día. Creo que es la guinda a todo el esfuerzo de todos estos años. Recoger las semillas. Qué apuesten por ti, es algo que no se olvida, y te sientes en total agradecimiento. Pero tengo que decir también que lo estoy de las pequeñas al igual que las grandes, de Paréntesis, de Nowevolution. Nunca hubiera llegado sin la confianza de los editores.

 AEN —Un libro que no has podido terminar de leer

Lidia Herbada —Voy a decir un clásico, el Ulysses de Joyce.

AEN —Ahora deja volar tu mente, ¿qué libro te hubiese gustado La mujer justa-Sándor Maraiescribir?

Lidia Herbada —La mujer justa de Sándor Márai. Adoro su forma de meterse en sentimientos. Te deja K.O. Para mí es un escritor brutal.

 AEN —¿Qué libro elegirías para iniciar a un adolescente en la lectura? ¿Y a un niño?

Lidia Herbada —Para un adolescente, elegiría alguno clásico, creo que es importante que desde pequeño empiece a cultivar la buena lectura. El Principito, por ejemplo. Y creo que también es bueno que lean libros que estén de moda, de sagas juveniles, si eso le ayuda a interactuar con sus amigos. Cualquiera de Laura Gallego.

Para niños, Los Aristogatos. Yo de niña, leía muchos cómics, de Sacarino, Rompetechos, Zipi y Zape. No hay que forzarlos, es importante que lean lo que les gusta también. Pero es bueno, e importante enseñarles a leer, por eso es bueno, que a los mayores también nos vean, para que sea una costumbre.

 AEN —¿E-book o papel? ¿Por qué?

Lidia Herbada —El continente es lo de menos. Te diría que todo tiene sus ventajas y desventajas. Me encanta ir a las librerías y comprar libros, y en verano me encanta meter el ebook en la maleta y sentir que flota.

 AEN —¿Qué estás escribiendo ahora?

Acabo de terminar una novela maravillosa, Las historias pendientes del cajón 57. Una novela que habla de esas historias que no nos dejan avanzar, ya sea por el pasado familiar, ya sea por nuestro presente. Una novela de trama. Una novela de esas que beberás en un suspiro, y que no puedes parar de leer. Emotiva, y documentada. En el camino me he encontrado con fuentes directas, lo que ha hecho que la novela esté viva. Hasta ahí puedo leer…

 AEN—¿Recomiendas los talleres de escritura?

Lidia Herbada —Sí completamente, yo he estado en varios. En escuela de escritores, en el de Clara Obligado. Los talleres además de ampliar círculo de amigos, te lo pasas pipa, te ayudan a escuchar al otro. Expones tu trabajo sin máscara y disfraz. Aprendes tanto del otro. Mucho más que de uno mismo. Es otra manera para que nunca llegue la hoja en blanco.

AEN —¿Qué música elegirías para acompañar tus libros?

joshrouseLidia Herbada —39 cafés y un desayuno seguro que iría de la mano de Josh Rouse. De Sinfonía de silencios, de la mano de Chopin, de Ácido Fólico Pink Martini. Y de Dame un mes soltera y Dame otro mes soltera, seguro que de chill out.

 AEN —¿Crees que los premios literarios son importantes para un escritor?

Lidia Herbada —Mucho, a mí nunca me veréis rechazar uno. Eso si que me puedo mojar jajaja. Creo que es un reconocimiento a un trabajo, y siempre es de agradecer.  Te permite mostrar otro tipo de escritura, por ejemplo en relato. Algo que me fascina. Y que desgraciadamente la novela le hace sombra.

AEN —Dinos tres autores preferidos…

Lidia Herbada —Nabokov, Sándor Márai, Cortázar.

Cuentos Julio CortazarAEN —¿Cuánto tienen tus libros de ti?

Lidia Herbada —Han sido escritos por mí, yo los he parido, así que llevan mi líquido amniótico.

 AEN —Un punto importante son las correcciones, ¿por qué el autor novel le tiene tanto «miedo» al corrector profesional? ¿Conocemos realmente en qué consiste su trabajo?

Lidia Herbada —Para mí el corrector profesional es alguien imprescindible en el trabajo del autor. Forma parte de su equipo. Debemos darle al lector, lo mejor, un trabajo bien hecho.  No hay que tenerle miedo, quizás al principio piensas que modifica tu novela, pero es prejuicio, lo que hace Covi, es como bien has dicho, vestir la obra.

AEN Y para finalizar… cinco consejos que le darías a un escritor novel.

Lidia Herbada —: 

1.   Leer a los grandes.

2.   Escribir todos los días durante horas. De esta manera tu pluma será cada día más fina.

3.   Qué con los “noes” que va a recibir, se haga una camisa antibalas.

4.   Qué la vanidad la deje un lado, y aprenda de las críticas.

5.   Qué ni los reconocimientos ni las palmaditas en la espalda, ni las críticas gratuitas le hundan en el fango.

Dejarme añadir otra, que se me quedan cortos los consejos, que no desfallezca nunca. Si es su sueño, que no deje de intentarlo. En el camino sin darse cuenta irá aprendiendo a escribir.  Y lo más importante a encontrar su voz. Creo que la voz de un escritor debe ser única.