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Conversando con Ramón Alcaraz

Ramón AlcarazHoy, me siento a charlar con Ramón Alcaraz, un viejo amigo de la casa; y digo viejo amigo, no por la edad, sino por los años que ambos llevamos coincidiendo en diferentes naves, mientras surcamos estos mares de la literatura. Él como editor, profesor, autor, y corrector. Siempre un referente. Y yo navegando en las «ruidosas» aguas de la comunicación, los eventos y el mundo digital.

Como suelo hacer en general, escarbo en internet, y observo que sus perfiles sociales son muy parcos. Sólo usa Facebook, y no regularmente. Sus perfiles en Twitter e Instagram están un poco abandonados.

 

JA.- La primera pregunta es obvia. No entiendo cómo una persona como tú, referente literario y un modelo a seguir para tantos autores, ¿por qué no eres más visible y más activo en redes sociales? ¿Cómo no tienes un blog –o una web- en el que vayas llevando de la mano a los autores? ¿Desconfías de internet?

RA.- No desconfío en absoluto, todo lo contrario. Ten en cuenta que yo puse en marcha el primer taller online en este país, cuando no había redes sociales, no existían aún los blogs e incluso pagar por internet era algo que entonces generaba muchas dudas y miedos. No soy habitual de las redes porque dedico mucho tiempo a trabajar y corregir, lo cual me impide dedicarmeRamón dando un curso de novela más a otras actividades.

JA.- ¿Quién es de verdad este ‘cartagenero’ sumamente querido por algunas damas que en la asociación se denominan #ChicasRamón? (aunque la expresión pueda sonar extraña).

RA.-  Soy un apasionado de la literatura y del lenguaje. Me gusta mi trabajo y lo intento realizar siendo honesto y sincero, algo que me consta se agradece y que genera confianza, sobre todo en el mundo de la escritura. No doy falsos halagos y cuando un texto necesita corrección lo digo con claridad y explico por qué, con argumentos. Suelo tener más chicas en mis talleres, y quizá por eso se dejan notar más, pero también hay chicos que podrían denominarse #ChicosRamón. Los chicos en general somos más solitarios, menos “guerreros”. En algunas presentaciones he oído decir a algunas alumnas que yo sé de ellas más que sus maridos, porque escribir es a veces muy íntimo e intimista; lo cual no sé si tomármelo del todo bien, he llegado a temer que peligre mi integridad física si alguno se pone celoso, jajaja. 

JA.- Escritor, corrector, profesor de escritura creativa, editor, poeta, guionista… ¿Qué te queda de hacer en el mundo literario?

RA.-  Supongo que mucho; por ejemplo, en el ámbito periodístico o en el radiofónico, aunque nunca es tarde. Sí que me gustaría llegar a compartir toda la información práctica que he ido almacenando durante los últimos casi veinte años: manuales, ejemplos, textos divulgativos, correcciones comentadas, trucos del oficio…; pero esa tarea será para cuando disponga de más tiempo y tranquilidad. 

JA.- ¿Y en el mundo no literario?

Ramón Alcaraz en el III Congreso de EscritoresRA.-  Mucho también, aunque es difícil para mí disociar ambos mundos. Incluso mi mundo lúdico y personal ha estado asociado a la literatura, con encuentros, presentaciones, actos diversos, viajes, comidas, eventos varios…; vamos, esa vida de lujo que suele rodear a los profesores de escritura creativa…, jeje.  

JA.- Ya conoces mi inquietud por revolver y revolver, como aquel que busca un tesoro en lo alto de una montaña, en el mundo digital, y rebusco en internet, y de pronto me tropiezo con una web que se llama «El desván de la memoria»… Háblanos de él.

RA.-  El desván de la memoria es un proyecto que nació hace casi veinte años. A finales de los 90, la única forma de asistir a cursos de escritura era en Barcelona y Madrid, poco más, y sí que había algún curso a distancia, por correo postal. Entonces pensé en la posibilidad de llegar a cualquier persona en cualquier lugar, y la aparición de internet me pareció un buen medio, aunque entonces era inimaginable hasta dónde iba a llegar. Desarrollé un método práctico que ayudara a los autores a detectar sus errores y lo encaminé al trabajo individual, porque los trabajos en grupo no aportaban realmente lo que un autor necesitaba. Era mucho trabajo, pero cada autor encontraba lo que quería, y eso además creaba un vínculo muy especial. Después vino una etapa de premios, algunos importantes, de recoger lo sembrado, es posible que tenga como profesor de talleres de narrativa el mayor porcentaje alumnos premiados, y sin conocer entonces a nadie en este mundo, solo trabajando mucho y duro. Y muchos de mis alumnos han publicado y publican en grandes editoriales o han puesto en marcha otros proyectos. Es algo de lo que me siento orgulloso. En 2007 comencé a dar cursos presenciales por muchas ciudades, y eso estableció una red de buenas amistades. Me alegra ver en las redes a autores que se han conocido a través del desván, que han superado problemas personales graves, que incluso han encontrado pareja o que han establecido vínculos de amistad muy intensos. Y ese es para mí el mayor regalo.   

JA.- Con tu experiencia en todos los ámbitos de la literatura, y conociendo como conoces en profundidad el sector editorial, para el autor novel, ¿tu opción es la autoedición o la edición tradicional?

Ramón Alcaraz_3RA.-  Qué buena pregunta. Yo al principio era reacio a la autoedición, porque veía que mis alumnos ganaban premios relativamente pronto o eran publicados por editoriales tradicionales; por eso autoeditar lo veía como una última opción. Pero con el pasar del tiempo me he dado cuenta de que la autoedición los libera de esa “ansiedad” que provoca buscar publicar un primer libro. Eso era malo para mí, porque esa ansiedad les impedía seguir escribiendo, y por eso veo bien que autoediten y que se quiten esa dificultad añadida que les supone ser noveles. Debo decir que tengo alumnos que han autoeditado y después han acabado en editoriales tradicionales. Y también autores que han empezado por las tradicionales, y en editoriales importantes, y después se han pasado a la autoedición. No son vías contrarias ni incompatibles, sino que son complementarias, es importante verlo así. A fin de cuentas, lo que buscamos es que nos lean, llegar a los lectores, y en ese sentido da igual cómo, y todo debe estar a nuestro favor. 

JA.- A tu juicio, ¿Por qué estos últimos años ha florecido tanta picaresca en este sector? ¿Por qué crees que la Administración no adopta medidas para evitar tanto fraude y, sobre todo, el gremio de editores tampoco toma decisiones encaminadas a separar a aquellos que no ejercen la profesión con la ética y la responsabilidad adecuadas?

RA.-  La picaresca es una seña de identidad de nuestro país, no sé si por suerte o por desgracia. Cuando algo genera dinero, da igual lo que sea, aparecen negociantes que solo ven un producto que les puede generar rentabilidad, y les da igual si son tornillos, bombillas o libros. Yo a este tipo de gente los llamo vendepapeles, porque no saben lo que es literatura, ni tampoco les interesa. La inacción o dejadez por parte de la Administración o los gremios no es solo en el mundo editorial, pienso que es algo que afecta a muchos campos y actividades empresariales, de la misma manera que nos desborda ahora el tema de los alquileres, las ventas de viviendas o el conflicto de los vehículos de transporte, sin ir más lejos. Lo de los libros afecta más porque hay un componente de ilusión y de vocación y duele que alguien se quiera aprovechar de ello. Vamos, que es cultura, y la cultura siempre le resulta incómoda al poder. Como esa picaresca parece inevitable, aunque hay asociaciones que luchan y defienden a los autores, lo mejor es mantener una unidad e ir aprendiendo. Yo invito a quedarnos con la otra parte, hay muchos profesionales buenos en el mundo editorial, honestos, que aman la literatura, también editoriales de autoedición que lo hacen por vocación y amando la literatura. Por eso es buena la labor de asociaciones como AEN y otras, y también de talleres, de grupos, tertulias y clubes de lectura, porque relacionarnos nos permite mantenernos informados y nos hace mucho más fuertes. 

JA.- Si un autor novel te llamara y te dijera que tiene una novela acabada, y quiere editarla, ¿qué consejo le darías?

Ramón Alcaraz ponente en el II Congreso de EscritoresRA.- Bueno, esto me ocurre bastante. Le digo primero que cuente con una lectura externa, mejor si es profesional, para valorar la novela en su conjunto y ver si necesita corrección. En ese caso, hay que trabajarla. Mi consejo principal es que tenga paciencia, porque si es bueno, si lo que ha escrito es bueno, más tarde o más temprano será reconocido. Y un segundo consejo es que no se quede anclado en dar salida a esa primera novela, que siga escribiendo. Lo mejor que puede hacer para su primera novela es escribir más, porque cualquier libro con el que tenga éxito va a “rescatar” del olvido todo lo anterior que haya escrito. Como digo yo, si un autor tiene éxito con un libro, las editoriales le van a pedir hasta las cartillas que escribió en parvulario.

JA.-  Hay muchos autores noveles que buscan la distribución como canal de ventas fuera de su ciudad de residencia, pero en muchos casos no compensa económicamente… ¿Qué opinas?

RA.-  Un autor debe apostar por él y hacer todo lo posible para que sus libros lleguen al mayor número de lectores. Lo de la compensación económica, aunque es importante, debe ser relativo. ¿Quién no invierte a veces en negocios que no salen adelante?, ¿no se gasta un pintor dinero en materiales sin pensar si sus cuadros van a llegar un museo, ni siquiera en si los va a vender o no?, ¿no gastamos dinero en actividades de ocio simplemente porque es algo que nos gusta y nos divierte? Los cambios en el sector editorial de los últimos años han afectado a la implicación de los autores, que ya no pueden quedarse sentados mientras sus libros solo se vendían en librerías sometidas a las grandes distribuidoras. Ahora los autores deben moverse, promocionarse, organizar presentaciones, firmas, usar todos los recursos a su alcance para ampliar los canales de distribución. Esto es una carrera de fondo, y quienes llegan más allá son los que más empeño y esfuerzo ponen. Los lectores se ganan uno a uno, hasta que llega un momento en que uno se ha hecho un nombre y, entonces sí, los libros se venden solos. Pero, hasta ese momento, todo exige sacrificio, y cada uno debe valorar qué es capaz de hacer por intentar cumplir sus sueños. 

JA.- Pasemos ahora a tu faceta personal, ¿cine o teatro? En la gran pantalla hay grandes películas basadas en obras literarias…

RA.-  Literatura, teatro y cine siempre han estado interrelacionados. Se nutren entre ellos. Al principio el cine era realmente la grabación del teatro, con cámaras fijas y unos actores actuando, como hacía Georges Méliès. Y se nutría de obras literarias; lo sigue haciendo, claro. Después la tecnología ha ido evolucionando y el cine nos ofrece mundos inimaginables. El teatro es más personal, es más cálido y nos obliga a evadirnos un tiempo y ser parte de la función, a vivirlo dentro. Así que la respuesta es cine y teatro, no hay que renunciar a ninguno de los dos.

Ramón Alcaraz en el II Congreso de EscritoresJA.- Eres un asiduo de los últimos congresos que ha organizado la Asociación de Escritores Noveles.  Has podido compartir mesa y mantel con referentes literarios como el Profesor Emilio Lledó, Víctor del Árbol, Antonio Garrido, José Luis Corral, Ricardo Menéndez Salmón, Enrique Laso, Toti Martinez de Lezea o Carmen Posadas, entre otros muchos. ¿De todas las intervenciones, y son muchas, cuál te ha impactado más por su mensaje, por el ponente o por las circunstancias que sean…?

RA.-  Con permiso de los otros autores, de los que diría cosas muy buenas, creo que van a entender que destaque a Emilio Lledó. Yo soy muy academicista (en este caso, nunca mejor dicho) y es una persona a la que se puede escuchar durante horas, que atesora conocimiento y lo expresa con una gran serenidad. Y, sobre todo, con una humildad digna de las personas sabias.

JA.- ¿Los premios literarios son una salida factible y seria para un autor novel?

RA.-  Rotundamente sí. Hay que quitarse de la cabeza la idea de que todos los premios ya están dados de antemano. La mayoría no, e incluso hay premios importantes que son más accesibles de lo que pensamos. Es más cómodo pensar que uno no ha ganado porque ya estaba “dado” a pensar que otro autor nos ha ganado con justicia y que hay que seguir participando. Si una novela, un relato o un poema tienen calidad, acabará ganando un premio, y esto lo digo por experiencia con mis alumnos. Si una obra tiene calidad, y dado que las editoriales se mueven por “nombres conocidos” y se lo ponen muy difícil a los noveles, contamos con más opciones con los certámenes, ya que los jurados valoran por encima de todo la calidad, no se fijan en los nombres de los concursantes ni se mueven por intereses comerciales. Y hemos de entender que la elección de un camino no excluye a los demás. Podemos enviar simultáneamente un libro a una editorial y a un certamen. O podemos autoeditar un libro y con el siguiente concursar en premios. Todo nos debe ayudar. 

JA.- ¿Cuándo vamos a ver a Ramón Alcaraz como autor de una novela? Supongo que serás consciente del éxito que tendrás a nivel nacional, independientemente de quién la edite…

Ramón Alcaraz y Víctor del ÁrbolRA.- Pues espero que pronto. Llevo muchos años trabajando ideas, estructuras, y pienso que ya es momento de intentarlo, a ver si este año o el que viene lo consigo. Hasta ahora no lo he intentado. Si alguna editorial lee esto, puede contactar conmigo y hablamos. Quizá me hagan una oferta que no pueda rechazar, jeje.

JA.- Para terminar, como decía al principio de esta entrevista, una persona que en el ámbito literario es todo (y déjame hablar en presente): corrector, editor, escritor, articulista, guionista, poeta… ¿por qué es tan humilde en su vida personal, y siempre procura pasar desapercibido? ¿No tenemos necesidad de ‘ego’?

RA.-  Yo tengo poco ego, es cierto, y eso supongo que es bueno y malo a la vez. Es necesario ese punto de ego para darnos a conocer. Cuando nos apasiona algo, nos centramos en ello y nos olvidamos de mostrarnos al exterior. Por otro lado, esa falta de ego permite un mejor acercamiento con los escritores, porque no intento demostrar lo que sé, sino que me centro solo en que aprendan y mejoren lo más posible. De una “lucha de egos”, poco bueno saldría. Pero bueno, todo llega. José Saramago empezó a publicar y darse a conocer con más de 50 años, así que nunca es tarde para nada.

 

Hasta aquí ha llegado esta charla con un referente literario y editorial indiscutible, Ramón Alcaraz. Pero, por encima de todo ello, tengo la suerte de que Ramón Alcaraz es un amigo, personal y de la casa. Un amigo que, con una sonrisa, te atrapa hablando de un autor nórdico, centroeuropeo o norteamericano; un autor que no encontrarás a primera vista en las estanterías pero que, por su calidad literaria merecería un lugar destacado. Gracias por tus consejos. Esperamos volver a verte pronto en Gijón…

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