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Entrevista a… Paco Abril

Vamos a conocer un poco más a… Paco Abril.

Paco Abril (Teruel, 1947) es una persona polifacética que ha dedicado suPaco-Abril vida a lo que le apasiona: escribir, trabajar para la infancia y promocionar la lectura. Comenzó a publicar para niños en el año 1972, y ha contado cuentos e impartido cursos y conferencias en toda España, y en ciudades como París, Montpelier, Estrasburgo, Méjico, Casablanca, Lisboa, Miami y Nueva York. Además ha trabajado como Coordinador de Bibliotecas, Promoción de la Lectura y Área de la Infancia en la Fundación Municipal de Cultura de Gijón; ha sido guionista, director y presentador de un espacio de televisión para niños, niñas y orejas verdes, El hórreo del trasgu; en 1989 creó el suplemente infantil La Oreja Verde para el diario La Nueva España.

Ha sido galardonado con los premios:

Premio Nacional a la Mejor Labor Crítica de Literatura Infantil (1979)

Premio Nacional al mejor Trabajo de Divulgación Científica, otorgado por la Real Sociedad Española de Física (2002);

Premio de la Asociación de Telespectadores de Asturias por su guión de un juego interactivo sobre la vida y obra de Jovellanos (2012)

Premio María Elvira Muñiz de Promoción a la Lectura (2013) como «reconocimiento a una persona, entidad o empresa por toda su trayectoria (creativa, investigadora, divulgadora, educadora…) o por iniciativas especialmente destacadas a favor del libro y la lectura».

Esto es solo una parte, podéis leer su biografía y bibliografía completa en http://issuu.com/pacoabrilberan/docs/biograf__a_paco_abril

 

AEN. —Hola, Paco, gracias por atendernos. Comienzas a escribir en 1972. ¿Es así?

Paco Abril —Muchas gracias a ti, a vosotros, por interesaros por mi vida y por mi obra. Y sí, comienzo a publicar de manera asidua en el año 1972, porque escribir para el cajón del olvido lo hacía desde mucho tiempo atrás. Cuando empecé a publicar ya tenía carpetas llenas de poemas y otros escritos que jamás enseñé a nadie. Y al principio trabajaba con una inseguridad total, escasa preparación y, para colmo, teniendo que cumplir plazos de entrega, pero también, debo decirlo, con mucho entusiasmo y mucho deseo de aprender. Realizaba una página infantil semanal para el periódico EL Comercio. Se llamaba El Búho y en esa página participaron centenares de niños y niñas gijoneses. Dos años después, esa colaboración se transformaría en un suplemento de cuatro páginas al que se le puso por título El Raitán, nombre asturiano del petirrojo. Más tarde siguieron El Curuxo, en el diario Asturias; El Cuquiellu, en el diario Región, colaboración que finalizó en el año 1981 y, ocho años después, rompiendo la tradición de títulos de pájaros, surge La Oreja Verde dentro del diario asturiano La Nueva España, que resultó el más longevo de todos los suplementos infantiles que he realizado. Se publicó sin interrupción desde 1989 hasta 2012, esto supone, para los amantes de las cifras, 1.021 números, lo que en páginas suman 4.084. Escribir en un periódico durante tanto tiempo, y para la infancia, te da una experiencia extraordinaria, te agudiza la oreja verde, esa que es capaz de oír a los niños y a las niñas cuando cuentan cosas que a las orejas maduras les parecen misteriosas. Para mí fue un aprendizaje continuo. En los últimos quince años del suplemento, Ana López Chicano, mi mujer, colaboró en su realización. En el año 2012 el periódico decidió no seguir publicándolo por culpa, nos dijeron, de la crisis. En ese momento estaba en pleno apogeo, con diversos proyectos a punto de realizarse y con una gran colaboración de numerosos centros escolares de toda Asturias.

AEN. —¿Cuándo publicas tu primer libro? ¿Te costó lograr que una editorial te dijera el anhelado… «sí, quiero»?

 Paco A. —Tuve la suerte de que mi primer libro me lo solicitara Editores Asociados, grupo que estaba formado por editoriales pequeñas de todo el territorio español. El socio asturiano era Llibros del Pexe, una editorial queportada-sois-vosotros-los-reyes-magos dirigían Carlos Espina y Marina Lobo,  que dejó una  impronta muy importante en muestra región por sus esmeradas publicaciones. Ellos fueron los que me pidieron un cuento para publicar en todas las lenguas del Estado Español al mismo tiempo. Y en vez de uno les mandé tres. Y los tres les gustaron, y los tres se publicaron de diferente forma. Editores Asociados escogieron, para la versión multilingüe, el titulado ¿Soís vosotros los Reyes Magos?, que apareció en asturiano, castellano, vasco, gallego y catalán. Llibros del Pexe publicó La niña de la nube, reeditado años más tarde por Everest, y el tercero, Resdán, también fue editado por Everest. Una experiencia fascinante fue publicar, con ayuda de financiación compartida (crowdfunding), el libro Alma de papel, del que hice tanto las ilustraciones como los poemas. Le tengo especial cariño a este libro porque fue editado por nosotros (por mi mujer, Ana, y por mí), sin ninguna editorial detrás. Lo explico con detalle en un artículo que titulé Alma de papel o la aventura de cruasán.

alma_de_papel

Puede leerse el artículo completo en mi blog: http://www.abrilpaco.blogspot.com.es/p/blog-page.html

AEN. —¿Qué te motiva a escribir?

Paco A. —El deseo o las ganas de relatar una historia, de poner en orden mis ideas sometiéndolas a la disciplina de plasmarlas por escrito y, lo más difícil, de expresar emociones y sentimientos a través de personajes imaginarios, y de hacerlo de tal manera que quien lo lea se pueda reconocer también en ellos. Y escribo para entenderme mejor a mí mismo porque, de acuerdo con Caballero Bonald, «la literatura siempre tiene algo de carta que el autor se manda a sí mismo».

AEN. —¿Alguna vez has sufrido el temido bloqueo ante la hoja en blanco?

Paco A. —El miedo al papel en blanco es una metáfora del bloqueo mental. Y más que miedo he llegado a tener pavor. Era el pavor de creerme incapaz de escribir aunque deseara hacerlo. Lo fui venciendo, poco a poco, cuando empecé a darme cuenta de que ese pánico nace de la inseguridad. Se producía cuando empezaba a pensar que no acertaría, que no sabría, que no podría escribir lo que me había propuesto o lo que otros me habían propuesto. Logré, con tenacidad, cambiar mi chip mental. En vez de mandarme a mí mismo mensajes negativos, de lo que no podía hacer, hacía oídos sordos a esos necios mensajes de mi yo nocivo, y  me ponía a la tarea. Escribía, suprimía, corregía y volvía a escribir, corregir y suprimir. Cuando estaba más o menos satisfecho de lo conseguido, pedía a algún familiar o amigo que lo leyera. Y me daba cuenta, muchas veces, viendo el texto en la reacción de los lectores afectivos, que tenía que ¡rehacerlo! Y de ese esfuerzo iba saliendo el texto definitivo. Y, ahora, sigo empleando el mismo sistema de trabajar y pulir antes de publicar.

AEN. —Lo primero que pensé cuando terminé de leer “Los dones de los cuentos” fue: «Este es, sin duda, un libro muy especial». ¿Qué pautas has seguido para escribirlo? ¿Sigues alguna rutina a la hora de escribir?

Los dones de los cuentos de Paco AbrilPaco A. —Lo primero es que éste es un libro que fui elaborando con mucha lentitud, a fuego lento, durante treinta años. Lo segundo es que nace de la experiencia de contar, puedo decir que es un destilado de la experiencia. A lo largo de mi vida fui tomando notas sobre cómo reaccionaban los niños y niñas cuando se les contaba un cuento. Recogí sus comentarios y sus impresiones. Y fui haciéndome preguntas que surgían al comprobar el poder de atracción que los relatos tienen para ellos. Me atreví a sostener la hipótesis de que los cuentos proporcionan, a quien los escucha, una serie de regalos o dones, como los que otorgaban algunas hadas en los cuentos tradicionales. Y en este libro desarrollo trece, pero estoy seguro de que existen más. Redactarlo fue ir ordenando esas notas, fundamentar esas hipótesis de partida y extraer conclusiones. Dediqué mucho esfuerzo a consultar documentación, a leer sobre las ficciones, a estudiar investigaciones que corroboraran o refutaran lo que intentaba sostener. Y en el momento de escribirlo me esforcé en que la documentación consultada no pesara, que fuese un relato digno de ser escuchado sin perder rigor argumentativo, esto es, que fuese comprensible y ameno a la vez que riguroso. Quien lo lea dirá si lo he conseguido.

AEN. —¿Tienes algún género preferido?

Paco A. —Me gusta el género «bueno», es decir, la buena poesía, la buena novela, el buen ensayo. Me gusta lo que está bien hecho. Este gusto literario lo asemejo a la comida. Me gusta comer una buena paella, unos buenos canelones, unos buenos calamares en su tinta, un buen bacalao, un buen cocido o un sencillo pan con tomate. Aclaro que, para mí, lo bueno no es sinónimo de sofisticado, artificioso o pedante. Lo bueno es lo que más se acerca a la difícil sencillez, que tampoco hay que confundir con simpleza.

AEN. —Creaste y dirigiste el suplemento La Oreja Verde, ¿Cómo nació? ¿Por qué un suplemento infantil?

Paco A. —Siempre pensé que los periódicos debían tener espacios en los

Último nº Oreja Verde
Último nº Oreja Verde

que los niños y niñas pudiesen expresar lo que pensaban y sentían y, además, ofrecer información de los mejores libros que se publicaban y noticia de las actividades que pudieran interesarles. Este suplemento nació a partir de una propuesta que me hizo Pedro Pablo Alonso, persona muy abierta a iniciativas interesantes y novedosas, por aquel entonces él era subdirector de La Nueva España. Estoy hablando del año 1989. Me pidió que le hiciera un proyecto de suplemento infantil y que le buscara también un título. Se lo presenté al periódico y me lo aprobaron rápidamente, aunque les extraño bastante el título, y el 9 de abril de 1989 salió el primer número de La Oreja Verde, cuando el periódico aún tenía un formato grande, tamaño sábana.

AEN. —Nunca escribirías…

Paco A. —Nunca escribiría mal o de forma descuidada, al menos de manera intencionada. Por lo demás, no desdeño ningún género.

AEN. —¿Con qué personaje literario te quedas?

Paco A. —Sin duda con el que me dejó una huella imborrable en la infancia, mi querido amigo de aventuras Guillermo Brown, genial personaje creado por la escritora inglesa Richmal Cromptom.

guillermo-brown

AEN. —Recuerdas el libro con el que te iniciaste en la lectura…

Paco A. —Sí, las Travesuras de Guillermo Brown, que era el primer título de la serie de este personaje.

AEN. —¿Y el que dejó una huella imborrable en ti?

Paco A. —Siento insistir, pero todas las aventuras de Guillermo Brown, de Richmal Cromptom; luego, Diez años de vacaciones de Julio Verne y, mucho más tarde todavía, El barón rampante, de Italo Calvino.

AEN. —Un libro que no has podido terminar de leer.

Paco A. —Bastantes, y por eso, si no te importa, ni los nombro, pues no quiero influir a nadie con mi criterio. A lo mejor las barreras con las que yo me tropecé son para otros un aliciente.

AEN. —Ahora deja volar tu mente, ¿qué libro te hubiese gustado escribir?

Paco A. —Veo una voz, de Oliver Sacks, que aúna la investigación y el ensayo con la buena literatura

AEN. —¿Qué libro elegirías para iniciar a un adolescente en la lectura? ¿Y a un niño?

hoyosPaco A. —Para un adolescente de entre 12 y 112 años, elegiría Hoyos, del escritor norteamericano Louis Sachar, que me parece un relato redondo, espléndido. Para un niño o niña, uf, he hecho un listado de 103, así que me es muy difícil elegir, pero voy a escoger uno que a mi hijo había que leérselo una y otra vez. Se titula La sorpresa de Nandi. Pero hay muchos, muchos cuentos fabulosos que deberían añadirse para que el iniciado en este raro rito de la lectura continúe ejerciéndola.

AEN. —¿E-book o papel?

P. A. —Por ahora papel, pero no descarto, cuando sea mayor, leer en E-book.

AEN. —¿Qué estás escribiendo ahora?

Paco A. —Varias cosas a la vez: diversos artículos, varios cuentos, poemas…

Me siento muy identificado con lo que decía la poeta polaca, Wistawa Szymborska: «…en mis planes hay siempre un sol presente,/ nubes actuales, caminos en curso»

AEN. —¿Recomiendas los talleres de escritura?

Paco A. —Sí, por supuesto, siempre que estén impartidos por personas competentes y entusiastas. Un taller donde quienes se inician tengan eficaz orientación, puedan practicar el arte de la escritura (pues a escribir se aprende escribiendo) y, además, que otras personas les hagan de lectores críticos es un auténtico lujo para quien empieza. Y, muy importante, todos, en esto de la escritura, siempre estamos aprendiendo. Un buen maestro siempre aprende de sus discípulos. Yo me sigo considerando un amateur (palabra que proviene de la latina amator, el que ama), en el sentido de amante de la escritura y de la lectura.

AEN. —¿Qué música elegirías para acompañar tus libros?

Paco A. —Para Los dones de los cuentos mezclaría pasajes diferentes de las Sonatas para violín de Mozart con nanas de los más diversos países. Cada cuento exigiría una música también singular. Si para una película se compone una melodía adecuada, ¿por qué los cuentos tienen que ser una excepción? Habría que crear partituras nuevas para cada cuento. Tengo, por ejemplo, un poema titulado Hermano gitano que me haría una gran ilusión que me lo interpretara un cantante flamenco.

AEN. —¿Crees que los premios literarios son importantes para un escritor?

Paco A. —Lo importante para ser un buen escritor nunca pueden ser los Cuentacuentospremios. Lo importante es que quien escriba se aplique en la calidad de su escritura. No quiero decir con esto que no se presenten a concursos, sino que conseguir un premio no debería ser su meta, no debería ser su norte ni su guía. Por otra parte, existen centenares de obras premiadas inanes, sin valor alguno. Aunque hay premios que han revelado a algunos talentos, también hay muchos que resultan inútiles e inexplicables, ¿o habría que decir que son demasiado explicables?

AEN. —Dinos tres autores preferidos

Paco A. —No tengo tres autores preferidos, sino muchos autores preferidos. La lista empezaría por Homero, pasaría por don Juan Manuel, los autores del Romancero, Sor Juana Inés de la Cruz y llegaría hasta Antonio Machado, este gran poeta de la no afectación. En esta larguísima lista no pueden faltar Italo Calvino, Juan José Millás, Saki, Paul Auster, Oliver Sacks, Margarite Yourcenar, la poeta Wistawa Szymborska…y muchos y muchas autores de literatura infantil, empezando por esa genial escritora que fue Richmal Cromptom, y el Arnold Lobel de Sapo y Sepo, y Roald Dahl y…la lista sería muy, muy larga.AEN. —¿Cuánto tienen tus libros de ti?

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Collage realizado por Paco Abril

Paco A. —Que difícil, si no imposible, es contestar a esta pregunta. Es como preguntar qué tienen tus hijos de ti. No existe ningún instrumento que pueda medir lo que un libro posee de ti. Pero lo que resulta evidente es que una obra, la que sea, tiene mucho de quien la hace. Pero eso, al final importa poco. Lo importante es que tus hijos sean autónomos, capaces de volar por si solos. Carmen Martín Gaite lo expresaba mucho mejor que yo. Decía: «Los personajes de ficción están provistos de una doble identidad: por una parte, inventan la realidad, pero por otra (como personajes que han sido creados por personas de carne y hueso), la reflejan».

AEN. —Cinco pasos indispensables para escribir un cuento

Paco A. —1. Uno, pie derecho o izquierdo adelante. Coger un papel y empezar a escribir todo seguido. 2. Un paso atrás, leer lo escrito y tachar, eliminar, hasta llegar al primer paso. 3. Volver a empezar. Un paso adelante. Escribir con calma y con sencillez. Para conseguirlo hay que buscar las palabras adecuadas, las palabras que dicen lo que quieres decir aunque cuando empezaste a escribir no sabías que era eso lo que querías decir. 4. Otro paso atrás. Releer de nuevo y someter el texto a la despiadada crítica de uno mismo, sin concesiones. Para realizar tal proeza debemos sentar al ego al fondo del lugar donde estamos escribiendo. Si se resiste, atarlo y amordazarlo sin contemplaciones. 5. Otro paso adelante. Ya estamos en disposición de seguir la historia y de buscarle un final adecuado, y eso sí que es difícil. Hay finales que estropean buenos principios, así que  ojo, atención, que la precipitación no nos rompa, al final la ficción.

Hasta aquí cada uno de estos cinco pasos de escritura. Y quien piense que esto es una solemne tontería, acierta; pues las tonterías se presentan, muchas veces, con gran solemnidad, no hay más que fijarse en esta que he escrito para comprobarlo.

AEN. —Y para finalizar… ¿Qué cualidades necesita un buen «cuentacuentos»?

Paco A. —La más importante de todas es que «le guste contar», cosa no tanPaco-Abril-foto Covi-Sanchez evidente, dado que hay conductores que no les gusta conducir, maestros que no les gusta enseñar o cocineros que no les gusta cocinar. Segundo, «saber escuchar». Parece extraña tal exigencia, pero es necesario ese saber escuchar, ese educar el oído para saber lo que los otros quieren de verdad oír. Tercero, tener seleccionado un «buen repertorio» de cuentos que contaremos como si fuesen vivencias nuestras. Cuarto, «contar con ganas», lo que no quiere decir con exageración. Y cinco, recordar que quien cuenta no es un actor o una actriz, esto es, que no representa a un personaje, sino que siempre es él o ella quien narra. Desarrollo con amplitud estas cuestiones en el capítulo de Los dones de los cuentos titulado Apuntes para una teoría del contar.

 

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